Ser o no ser un auténtico creativo, esa es la cuestión.

El nuevo amanecer de un creativo es similar en cualquier parte del mundo, en algunos casos algunos amanecerán con más dinero en sus cuentas bancarias que otros pero en esencia el estereotipo profesional es muy similar.

Tomando como válida la hipótesis anterior, podemos generar el siguiente planteo: estamos aprovechando nuestro potencial como seres pensantes que dedican más tiempo a transpirar una idea revolucionaria para un producto o servicio frente a cualquier otra profesión en relación a la variable tiempo.

La historia nos ha demostrado mentes creativas que han provocado la evolución de nuestra especie, pero con el pasar del tiempo esas figuras fueron retiradas de la escena.

En siglos pasados el currículo de un creativo era una fusión de varias disciplinas por ejemplo, filósofo, científico, matemático, químico, teólogo, inventor, alquimista y sigue. En sus ideas y locuras siempre estaba la búsqueda de lo desconocido.

¿Estamos transitando caminos alternativos como seres pensantes?



Ilusiono que si, deseo que cada vez sean más los que desean explorar sus capacidades cognitivas, transitando en un proceso de sinapsis de grandes ideas.

Por ejemplo, algo que tengo siempre presente es el pensamiento cartesiano, esa vieja escuela en la que su propulsor inmortalizo la frase “pienso, luego existo”; pensamiento que despierta constantemente la duda, la búsqueda de un nuevo argumento válido o inválido para comprobar algo.

Esta frase puede ser válida para explicar la jornada diaria de un laburador de las ideas.

El objetivo de mis argumentos es traer a discusión la duda de si estamos siendo auténticos creativos para la evolución de nuestra especie o simplemente somos herramientas pensantes para un sistema económico.

Si suponemos que somos una herramienta, lo que propongo es aplicar diferentes corrientes de pensamiento aún no desarrolladas para infiltrar en el sistema algunas ideas que puedan motivar a la evolución de nuestra especie ya que de nada sirve tener un grupo de zombis rodeándonos.

Tengamos presente que hemos desarrollado a lo largo del tiempo una capacidad de sinapsis que, utilizada en fusión con otras disciplinas, podría aportar caminos alternativos a las posibles soluciones. ¿Cómo? La respuesta es simple: nuestro aporte es válido, ya que la esencia de todo proceso de concepción de una idea es similar, independientemente de que sea en el terreno científico o social.

Ahora, el desafío personal de cada uno es el de comenzar a cuestionarse, retroalimentarse y descubrir el nicho que le apasiona, para luego dar inicio al aporte en el terreno de las ideas.

Piensen, si fuéramos un ejército todos los creativos del mundo, seguramente seríamos los más temidos de la faz de la tierra, ya que portamos un arma letal: la capacidad de pensar ideas que pueden mover montañas.

Les dejo una última reflexión:

“Cada ser humano es una herramienta altamente tecnológica que aún no ha leído la letra chica del manual de uso”.

@Panchogold

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