Mi amigo Jack Sparrow

A los 10 u 11 años mis viejos me regalaron un radiograbador Noblex negro pero para mí solo era una radio que reproducía cassettes. Arriba estaba la botonera y de destacaba un botón rojo que decía REC. Mi afición por la música me hacia saltear de un lado al otro el dial de las FM hasta que descubrí, a poco de comenzar su historia, a la Rock & Pop. A partir de ese momento y sin tantas interrupciones como hay ahora por parte de la publicidad y los locutores, un amigo me dijo que si le metía una cinta scotch en las ranuras de la parte de abajo del cassette y presionando la tecla roja, podía grabar de la radio. A partir de ahí, mi vieja dejó de encontrar los cassettes de Camilo Sesto, Franco Simone, Estela Raval y Valeria Lynch para dar paso a The Jam, The Mission y un gran listado de bandas. Al poco tiempo, el mismo amigo me comentaba que su hermano (más grande) trabajaba en una disquería y que si le pagaba el virgen me copiaba los discos. Y un poco después, ¿para qué queríamos un doble cassettera si solo se podía repoducir de a un cassette por vez? Bingo!

Unos años después llegó la videocassettera y alquilábamos películas a lo pavo. Hasta que descubrí que los VHS vírgenes me permitían grabarme todas las series del SciFi Channel, a Caloi y las pelis de Ray Harryhausen. Ni hablar de los recitales de los canales de música o los videos.

Ya más crecido y a poco de ver el lanzamiento del CD, pasábamos semanas rapiñando monedas en nuestras casas para “reventarlas” en las galerías barriales que tenían cassettes piratas de las bandas que te gustaban, o bien el disco que acá salía una fortuna y no se había editado. Así se conseguían los demos o los recitales de las bandas, así compré (y aún conservo) el cassette con las grabaciones de G’N’R de 6 temas inéditos que supuestamente habían dejado fuera del disco doble Use Your Illusion. Los cassettes pasaban de mano en mano en el colegio o con los amigos del barrio. Así, en pequeñas comunidades compartíamos nuestro gusto por la música.

Salió el CD y al poco tiempo, ya trabajando, me daban mi primera computadora con un adicional externo que servía para copiar CDs. Stop.

¿Quién puso en el mercado y al alcance de la gente todos estos dispositivos y su tecnología? Fueron las mismas empresas que te vendían estos aparatos (y muchas estaban en el negocio de la música). ¿Por qué en ese momento nadie se quejaba de la piratería de música? Primero porque el negocio aún era muy rentable, segundo, porque este tipo de tecnologías estaba en manos de cierta gente, no era masivo porque no cualquiera podía costear un dispositivo de estos en el momento en el que que eran lanzados al mercado.

Soportes

Soportes

VHS

VHS

Ahora bien, ya hace muchos años que en cualquier feria barrial se venden indiscrimindamente discos copiados, y también películas. Nunca via a nadie que les clausurara el negocio. En 2002/2003 viví en España y mis colegas locales (gente que trabajaba y vivía muy decentemente) me hablaban del “top manta” y no entendía qué me decían, hasta que me lo señalaron. Ahí mismo, sobre las veredas de las calles estaba ell top manta, que no era otra cosa que una manta desplegada en el suelo con las copias de todas las bandas de turno regenteada, por lo general, por africanos que habían llegado ilegalmente. Internet todavía era un proyecto interesante. Hoy si caminás un poco (y no tanto) todos los kioscos de diarios venden pelis truchas, algunos con un poco más de cuidado y muchos otros se transformaron en una especie de videoclub ambulante.

 

Según pasaron los años, la brecha tecnológica se fue achicando y tener un reproductor de DVD no era elitista, tampoco un MP3/MP4. Así hasta que internet se metió de lleno en nuestras casas y cambió nuestra forma de consumir.

Dentro de las reglas del copyright tal cual lo conocemos, la piratería es una afrenta, una violación de esos derechos. Pero me cuesta creer que la gente comparte material con derechos solo por violar los derechos de autor. Creo que muchos ni siquiera son conscientes de ello. El entretenimiento en general entró en el territorio de Internet: democracia, un lugar sin dueño en el que todos somos parte y que posee sus propias reglas.

Torrent

Torrent

Seamos justos, durante décadas estas industrias nos dijeron qué, cómo, dónde y cuándo consumir lo que ellos querían y ofrecían. Y como buenos sordos que son, nunca escucharon a nadie más que a ellos mismos. Pusieron en el mercado artistas pésimos, los maquillaron y nos los vendieron como el “no va más”. Repitieron fórmulas, ideas, se autoplagiaron y autotributaron centenares de veces. Y son los mismos que se arrancan los pelos porque la gente baja y copia. Será que además de no querer escuchar, ver y leer más de la misma mierda, primero necesitamos probar que no nos están queriendo endosar otra porquería más. ¿Les duele solo en lo económico o es que la pérdida del control también juega su rol?

Una banda vendía 15 millones de discos, hacían gira (con suerte) por un año y se metían a grabar el siguiente material. En 10 años habían producido 5 discos, más uno en vivo, más el curro del unplugged. Estaban forrados y de los ideales que tenían al principio, posiblemente poco quedara. Mucho, ¿no? Pero no todos los discos eran buenos. Hoy tienen que salir a rodar dos años mínimo y hacer el dinero con los shows porque en el mundo entero la gente no traga antes de saber qué gusto tiene lo que les están dando. ¿O no les parece un poco zarpado que hayan salido en los últimos años bandas que son una copia de bandas de rock garage o clásicas de los ’60 y 70′? Y encima se visten igual y se cortan el pelo como si fuesen parte del movimiento Flower Power.

El cine hizo lo mismo: las mismas fórmulas, los guiones de mierda, la sobre utilización de los FX, remakes, tributos, más remakes, homenajes y parafernalia hollywoodense. Así y todo, piratería incluida, los actores siguen cobrando 5 millones por una película. Ah, y si no recuerdo mal, Tom Cruise advertía con honda preocupación por el uso del 3D en las películas porque eso podía sacarle trabajo a los actores. ¿No te alcanza con lo que tenés?

¿Cuánto le queda a un escritor por libro vendido? ¿Si la editorial le duerme la novela y no la vuelve a editar después de sacar la “monstruosidad” de 3.000 ejemplares? ¿Tiene el autor la posibilidad de publicarla de otra manera? Seguramente no y su trabajo de años se quedará para que lo lean los amigos.

En mis años como guionista de comics, muchas veces hemos rechazado intentos de cesión de derechos. La obra es del autor, la editorial es circunstacialmente quien da el soporte para la publicación y salida al mercado pero si esta lo cajonea como dije antes, la obra debería quedar liberada para que el autor le busque una nueva salida. Pero como siempre pasa en estos casos, el negocio es de otros.

Con los comics también sucedió algo: comunidades de seres que aman escanear revistas, subían (y suben) semanalmente todo lo que se publica, al menos en EE.UU. Las ventas bajan y por más que Batman diga que es gay pero que su pareja no es Robin, si no Hulk, la situación parece no tener arreglo. Hoy invertimos el proceso y en vez de publicar primero en papel, lo hacemos a través del Apple Store generando contenidos para los dispositivos de Apple y después, si la fuerza nos acompaña, podríamos pasar a una edición física más costosa.

El marco legal, en todas estas cuestiones, no es bueno. Las empresas, antes de pensar en cómo se hace para educar a la gente en estas cuestiones, prefieren la criminalización de la actividad (y de la gente, muchos de ellos, menores). Solo me preocupa en qué lugar van a encerrarnos a todos. Si el negocio cambia por la inclusión y la aceptación (y acceso) masiva de Internet, los modelos de negocios deberían cambiar también para adaptarse a estas nuevas reglas y ver de qué forma se pueden generar ingresos dadas estas circunstancias. Y aquí tengo un punto importante para exponer: Internet y sus contenidos se perciben como algo que nos pertenece y sin costo, y es muy difícil ponerle precio a algo que siempre fue percibido como gratuito.

Mientras usted, señor empresario, sale en todos los medios mostrando los números en rojo producto de ese invento infame llamado Internet, yo agradezco tener la posibilidad de ahorrar mucho dinero gracias a que puedo acceder a información relevante para la compra o no de productos que, a la larga, terminarían en mi gran lista de chascos que debería haber evitado comprar.

468 ad