Hay veces que quiero trabajar en un peaje ago13

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Hay veces que quiero trabajar en un peaje

Hola, hoy les quiero contar tres historias reales, que pudieron haber pasado desapercibidas y no tengo la menor idea de porqué las he recordado y unido en este post. Si los dejan pensando a ustedes tanto como a mí, ya me habré sentido realizado.

[historia real #1]  Hace dos semanas recibo un mail de un proveedor donde me contaba que la persona de su equipo que estaba encargada de nuestra cuenta estaba dejando la compañía, hasta ahí nada de qué sorprenderse cuando uno trabaja en una industria donde el promedio de permanencia en una compañía difícilmente supere los 2-3 años y muy amablemente cerraba su email presentándome a quien sería su reemplazo a partir del día de la fecha. Dos semanas después me llega otro mail de esta persona comunicándome que el reemplazo también estaba dejando la compañía, por lo tanto me presentaba al reemplazo del reemplazo.
Obviamente no daré nombres o compañías (para no prender fuego a nadie, ni dejar en descubierto sus problemas de RRHH), pero pensaba dos cosas:

1) Cuanto tiempo/esfuerzo de nuestros días laborales son destinados a crear una relación con las personas (sean miembros de nuestro equipo, freelos o proveedores), y que son totalmente tirados a la basura cuando pasan estas cosas? (encima esas horas no estan estimadas en ningun grafico de Gantt de ningun proyecto)

2) Cuanto es el impacto de esos cambios, porque a diferencia de una impresora o un pen drive, las personas no son Plug And Play (aunque muchos lo crean). Muchas veces he escuchado “nadie es indispensable” (y estoy 100% de acuerdo), pero también creo que “nadie es reemplazable” sin que genere algún impacto o en la relación con nuestros clientes, o en la calidad de nuestros productos o simplemente en nuestro equipo de trabajo.

[Historia real #2] En una mesa varias personas debaten sobre como “Recursos” de sus equipos han dejado sus proyectos abandonados, sus compañias desprestigiadas y/o sus egos dolidos. Entre todo lo que dicen al mismo tiempo (obviamente nadie escucha al otro) se intercambian frases como estas:

-“Un irresponsable, se fue porque el trabajo nuevo le queda 10 cuadras más cerca de su casa!?!”
-“Hizo de todo para entrar, le doy una mano, le explico todo y ahora me dice que se va?!?”
-“Lo que falta es compromiso con la empresa, nadie se pone la camiseta!?!”

Por suerte, uno de la mesa interrumpió con la pregunta correcta:
“Es la persona o es la empresa la responsable de que esta gente se vaya?”

Obviamente “dependerá de cada caso” dirán ustedes (Y sí, en esta vida todo depende de otra cosa), pero más allá de que he conocido personas que han tomado el cambiar de trabajo como una gimnasia casi mensual, mostrando una adicción preocupante a los exámenes pre-ocupacionales, también me he cruzado con varias compañías que son claras responsables de que sus empleados deserten.

En muchos casos la empresas no entienden que “Retener el talento” debería ser más que sólo un plan nunca ejecutado de RRHH, que se pone en práctica con un “Justo ahora que me decís que te vas, te estábamos por dar un aumento o ascenso” totalmente sin sentido, o tampoco consideran que el desarrollo profesional y de carrera de los empleados,  no debería quedar librado a la mera y caprichosa suerte de cada uno de ellos (o de la buena onda del jefe de turno, que es el reemplazo, del reemplazo, del reemplazo, del buen jefe que había antes)

 Hay de todo en esta vida, hay compañías buenas, compañías malas, hay compañías malas que quieren parecer buenas (esas forman el peor grupo), así como hay directores creativos cuyo título se basa más en cambios de trabajo, que en aciertos profesionales.  Lo importante es que uno sepa primero quién es uno, el resto se sabe en una industria que “somos pocos y nos conocemos mucho”.

[Historia Real #3] No recuerdo que conferencia era, pero mientras la gente se retiraba del salón, Nacho (ex compañero y actual emprendedor) me dijo algo que me pareció acertado: “En la vida uno tiene que trabajar en tres tipos de compañías. Una chica, una grande y una propia”.

Coincido con él, pero también creo que buscar el trabajo perfecto es estar condenado a la insatisfacción continua, ya sea grande, chica o propia, toda empresa siempre tendrá aciertos y errores.

Chau, Los dejo que me cierra la agencia y quizás hoy este ahí el Quini gandador esperándome. Obviamente si me lo gano, sólo los “amigos” que comenten este post están habilitados para venir a pedirme plata! :P

Extra Bonus: Hablando de las corporaciones, sus vicios, aciertos y falencias, les dejo “The Corporation” un documental canadience muy interesante (con algunos añitos encima, pero que si no lo vieron no tiene desperdicio)

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