El hombre en la pecera rockera. oct26

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El hombre en la pecera rockera.

El tipo, además de algunas cosas que les voy a contar, tiene una calle que se llama como él, no es exactamente en su honor, es por reconocimiento a un pariente… me contó, entre miles, esta anécdota también pero la olvidé. Está en Lanús Este a pocas cuadras de mi casa.

Conocí al tipo cuando entré a Ogilvy, a la vieja Ogilvy, la de Sarmiento y Maipú en dónde se quedó la mística.
Era un edificio extraño, había sido un banco y como para colmo de males en el momento en que yo entré a la agencia, se estaba trabajando en el edificio nuevo de Palermo con lo cual estaba totalmente descuidado.

El subsuelo era encantador, un chico, Alan tenía su oficina en lo que era la bóveda por ejemplo uno de los lugares más opresivos que ví en mi vida, también estaba la sala de reuniones, provista de la mesa más larga del mundo bajo la inscripción “Think 360…”, pero lo mejor de la sala era sin dudas esa pequeña “boite” de los 70 cual película de Olmedo y Porcel.

Bien, en el piso en el que estaba el personaje que inspira mi post, trabajaba una banda de forajidos increíbles, que vivían tirando Raid en la alfombra como paliativo a las plagas de turno.

Mucha gente, mucha gente junta… y en el fondo, sobre la esquina, la oficina del Sr. Roberto Patxot, Director Gral Creativo de Ogilvy One, en aquél momento, de One Latina y miembro desde hacía diez años creo del Creative Counsil de OgilvyWorldwide, para todos los que lo conocemos, “Rober”.

Esa oficina era una gran pecera, era el único lugar en el que pasaban dos cosas únicas en todo el edificio:
Se fumaba y se escuchaba rock muy fuerte: Zeppelin,  Zappa, Blues, etc.
El tipo me cayó bien de entrada solo por eso.

Yo no trabajaba directamente con él pero construimos una relación de “pucho en la escalera” en Sarmiento y “pucho en terraza” (posteriormente vereda) en Arévalo.

Poco a poco fue dándose una combinación bastante empática, yo soy un “monitor” al que le gustan las historias de todo tipo en general  y del mundo de la publicidad en particular y Rober no sólo tiene un millón de anécdotas increíbles si no que también es un gran narrador.

Como buen redactor, tiene un manejo muy particular de la palabra y es dueño de un estilo de humor propio. Todos los que lo conocemos los denominamos informalmente  ”Pachotismos”.

Es un código: cuando escuchamos algún chiste ingenioso y cortito salido de algo que acaba de ocurrir en ese preciso instante, decimos eso es “muy Rober” incluso podrán ver que hay mucha gente que al  twitear algo en ese estilo suelen hacerle una mention como mostrando respeto al inventor del estilo.

El hombre fue muy de Facebook, a Twitter lo leía sin participar. Todos sabíamos que Twitter está hecho a la medida de los Pachotismos.

Rober es uno de los tipos más queridos en el ambiente publicitario, ganó muchísimos premios, fue jurado en casi todos los  festivales más prestigiosos pero tiene perfil bajo, no está en los medios ocupando espacio… a Rober te lo encontrás en el ascensor con unos print para corregir en la mano, con un café y rumbo a algún lugar donde se pueda fumar.

Hablás un poco de futbol (es hincha del Rojo), de películas, de discos, de publicidad o por ejemplo de los apodos que su padre le ponía a los compañeros de trabajo (esto debería contarlo en formato video: “Masomeno”, “Golazo”, “Flechazo en la espalda”) cualquier conversación es genial, de cualquier tema tiene un chiste que inventa en el momento y tiene mil ideas geniales que los clientes por algún motivo inquietante no han implementado. Siempre lo vas a ver rodeado de gente, además mide 2 mts. Es como un faro!

Rober sin saberlo me enseñó muchas cosas, es un prócer de la publicidad, quizás algún irrespetuoso lo considere fuera del juego en esa costumbre tan argenta de cagarse en todos los predecesores enarbolando la bandera de la modernidad y la juventud.

Es un profesional brillante con defectos como todos, es un tipo que debería estar dando clases o charlas por ahí pero por ahora no le pinta.

Conté algunas cosas pero no dije nada, fundamentalmente porque si no lo conocés porque tenés pocos años en este mercado lo deberías googlear, tomate ese trabajo si realmente amás esta profesión.

Es un hombre del riñon de Ogilvy, una agencia a la que quiero mucho a pesar de la ingratitud de las grandes corporaciones. Creo que desde hace un tiempo cometieron la torpeza de retirarlo del Creative Council…

Rober tiene tanto para enseñar no solo a los nuevos Ogilvys si no a todos nosotros que espero (pienso en un ataque irracional) que hagan con él como en muchas corporaciones del mundo, que a determinados tipos cuando se retiran los nombran asesores honorarios y los dejan vinculados de por vida para no perder ese know how.
En este mundillo publicitario que peca de pasatista y vendehumo, quiero acordarme de “uno que sabe” y que además pero fundamentalmente es un gran tipo.

Escribo estas líneas lleno de humildad y con muchísimo pudor, porque antes de irme debí haber pasado por su nueva oficina palermitana “Libre de humo y sin mística” a decirle “gracias por todo Maestro”.

Para conocer un poco más a Roberto Patxot, recomendamos escuchar el siguiente reportaje realizado por Biznexo:

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