Del paso del tiempo, la profesión y pseudo balances…

Hasta ayer, o antes de ayer, o quizás una semana atrás no sé… tenía muy vívidas todas las fotos de mi pasado profesional. Hoy unas cuantas cosas están borrosas.

Vejez, supongo, aburrimiento de haber recorrido ese túnel una y mil veces buscando explicaciones, ensayando nuevos recorridos impracticables.

Tengo claro, casi como un tatuaje hecho en los párpados y del lado de adentro, las dos o tres decisiones equivocadas que tomé en el pasado.

Hay mañanas en las que mientras me cepillo los dientes puedo ver esas decisiones equivocadas como puentes que me han traído hasta aquí, como quien se pierde en un barrio desconocido y dobla en una esquina lleno de incertidumbre y de pronto se le revela un paisaje nuevo, inesperado y alucinante.

Decididamente haber estado 5 años afuera de ese lugar de fronteras difusas al que denominamos “La Industria” como a una república etérea, me retrasó.

Fue por elección propia, después de haber estado entre los primeros incomprendidos que trataban de hacer cosas “con” y “en” Internet, me saturé y el 2000/1 me dio todas las señales de que tenía que irme de ahí, y cuando digo ahí me refiero, al emprendimiento propio, a Internet, a la publicidad y hasta al diseño multimedial (no al gráfico).

Esa opción fue de las peores tomé en mi vida, en ese momento quizás tenía el portfolio digital más grande y más variado (sumado al tradicional) de la Argentina, pero no tenía ni los contactos ni la “viveza” de ir a mostrarlo a nadie, un poco “criado” en demonización de las Agencias como lugares en los cuales no se podía pensar.

Otro dato es que no había demasiados lugares en dónde mostrar trabajo digital.

Tuvimos nuestro asesor financiero y nuestro “business plan” para impresionar a inversores, pero nunca nos tomamos demasiado en serio esa posibilidad, ni siquiera lo hicimos con nosotros mismos. No veíamos un valor diferencial en nuestro trabajo (y la verdad es que tenía demasiado para la época). Vivíamos torturados pensando en que si no manejábamos una pauta de medios y no podíamos cobrar el fucking  “17, no sé cuánto” jamás seríamos una agencia seria.

Mis socios y yo estábamos locos, esa es la realidad, todos locos lindos, pero tuvimos montado un negocio genial que no supimos aprovechar y nos boicoteábamos todo el tiempo y en diferente orden. Vendimos proyectos muy grandes e importantes cuando el modus operandi era vender a la marca directo, no existía el “ser proveedor” de una Agencia.

Puedo contarles y mostrales muchos de esos proyectos faraónicos que implementamos (que no los tengo en mi portfolio por que parecen prehistóricos), quizás el que recuerde con más cariño fue el sitio de Alfa Romeo Argentina, que fue el sitio oficial más grande del mundo de la marca, el mejor y el más completo dicho por ellos. Nosotros obviamente no lo capitalizamos de ninguna manera, ni prensa, ni premios, ni nada, unos ingenuos totales…

En cuestión de estrategia y posicionamiento, haber trabajado para el primer proveedor de Internet serio de la argentina, haciendo que por su imágen y su novedoso método de venta (el cual imitó toda la competencia) lo haya comprado Telefónica en una fortuna, también fue un éxito que no capitalizamos de ninguna manera y es un caso que hubiese ganado mil categorías de las que hay hoy en festivales, algún día voy a contarles el caso completo.

Si en ese momento hubiese llevado un cd con todo lo que habíamos hecho (y las agencias lo hubiesen entendido) hubiese entrado en cualquiera. Estuve boludo, tímido, solo… sobre todo muy solo y mal educado, porque no tenía en mi formación el gen que pudo alertarme de que una Agencia de Red no era una fábrica de hacer chorizos nada más como todos mis mentores (diseñadores de pura cepa) me habían inculcado.

Fuck! un rebelde como yo, que jamás se haya propuesto desafiar esos preceptos! No me lo puedo perdonar.

Soñé muchos años con escenas relacionadas a ese momento.

No obstante, estoy feliz con mi presente, es el que construí, el que pude, supe y me dejaron. Estar conforme es otra cosa y por supuesto, sé que pude haber hecho todo mejor.

Sigo pensando que he perdido algunos años recorriendo otros caminos que me han servido para otras cosas, pero no han sido buenas para mi cv.

Lo bueno del tiempo es que uno aprende más cosas de manera más rápida.

Siempre me acompaña el quote de Woody Allen que dice: “Nada legitima más que el éxito” y lo recuerdo al releer estas líneas pensando que si esto mismo lo contara desde un lugar de esos que ocupa un referente, dirían, “que gran historia!”, “qué épica” y realmente si les contara los detalles, esos que voy olvidando como les decía al principio se darían cuenta de que sí, lo es, pero es la mía, la de un simple obrero de la comunicación.

En esta “Republiqueta” nos conocemos casi todos, y nuestras reputaciones están exacerbadas, para bien y para mal. Eso sí, el que tiene fama de sorete, en este barrio, probablemente lo sea. Se discute  la cantidad de talento, la capacidad operativa, la cantidad de mérito real o suerte que tienen o tuvieron unos y otros y obviamente hay posiciones encontradas para todos los temas, pero la fama de “mala leche” casi siempre es real, así que hay que estar atento a eso.

No importa la edad que se tenga ni el puesto que se ocupe, como dijo Pablo Del Campo una vez, …“Esta carrera es larga y siempre dá revancha, hay que ser constante”…

Estoy en esa, siempre, convencido de que recibís lo que dás tarde o temprano y por más injusto que nos parezca el presente, habrá tiempo para reformularlo, para equilibrarlo, alguna proporción de equilibrio divino debe existir, supongamos: por cada 3 pelotudos y soberbios  con los que te topás, uno es un tipo inteligente, así que bueno hay que estar atento también a encontrarlo.

Me siento agradecido de haber conocido a muchos de mis ídolos profesionales, como esos pibes que admiraban a los Stones y un día zaparon con ellos o tomaron una cerveza y charlaron. Muchos profesionales de hoy causan en mí esa fascinación. Cursé otra carrera completa y más real desde que los conozco y pude interactuar con ellos y cuidado, no solo hablo de los conocidos de los medios, hablo de gente más mundana y anónima pero igual de talentosa.

Empieza un año nuevo, renovamos todas las esperanzas, duplicamos las ganas, seguimos rockeando.

No importa nada más, lo único que nos preocupa es encontrar a la banda adecuada componer las canciones que nos gustan y tener un lindo lugar en el que tocarlas.

Feliz año para todos!

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