CAMPAÑAS POLÍTICAS, CAJAS, GANAR Y PERDER…

(Por Damo Coll)

Entre los argumentos trás de las derrotas de Scioli y Hillary, o visto desde el otro lado, los triunfos de Trump y Macri hay uno que es el que más me invita a pensar:

“Mauricio no ganó, perdió Daniel. Trump no ganó, perdió Hillary”.
A pesar de los índices, las denuncias por corrupción, el desgaste que erosionó desde adentro a la figura de Scioli, sacó el 49% y Macri ganó sin enamorar…
A pesar de la misoginia, el racismo, y el largo etc., Trump, ganó y flota en el aire la sensación de que en realidad Hillary era una muy mala candidata, asociada a la vieja política y porque no, también a la corrupción.

Mucho se habla de las “cajas para hacer política”, y los que alguna vez trabajamos en política sabemos que son cuantiosas en la Argentina y que muchas veces marcan la diferencia entre tener chances y no tenerlas, más allá de las ideas… quien maneja una caja juega, quien no… mira el partido por TV.

Hillary tuvo todos los medios a su favor… y Trump también pero de otra manera: amplificando hacia la América profunda su discurso.

Pero cuidado, la plata no es todo, también hay ideas, estrategia, discurso y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, si no la plata es solo un medio para que los “proveedores” de las campañas tengan un gran año y probablemente se salven y nada más…

Hoy Durán Barba dice en Perfil:
“Las caricaturas del millonario que enfrentaba a una candidata con escasos recursos son falsas. Trump gastó la mitad de dinero que Hillary. Ella contó con dinero que vino de la política, mientras él puso 66 millones de dólares de su bolsillo. Como buen empresario, quiso ahorrar su dinero. Según The Center for Responsive Politics, hasta fines de mayo no había gastado un centavo, mientras Hillary había invertido 52 millones de dólares. Desde junio hasta octubre puso al aire 68 mil avisos, muy pocos si se comparan con los 180 mil que puso Mitt Romney hace cuatro años en el mismo período. Su principal fuente de financiamiento fue una multitud de pequeños aportes de menos de 200 dólares que representaron el 64% del dinero de sus donaciones. En contraste en la campaña de Hillary, las donaciones de ese monto fueron el 26%.”

Pintar la ciudad de amarillo o Buenos Aires de naranja, no alcanza, está claro.

Decir o sentir que las elecciones se juegan en las redes tampoco, no obstante la torpeza en las Redes se paga.

Mauricio venía ensayando desde hacía 8 años, Daniel empezó a hacer los palotes cuando arrancó la campaña. Mauricio tenía un equipo inmenso de jóvenes no politizados pero empáticos con el medio digital, Daniel (o su gente mejor dicho) armaron un grupo de militantes fanatizados 1 año antes de llegar a las urnas y cuando contrató a profesionales, estos fueron desplazados por la ansiedad y soberbia.

Mauricio tenía creados muchísimos activos digitales desde los que bajaba línea y obtenía datos (big data no sé si les suena) y desde las filas de Daniel querían manejar al “muro” como si fuese una pared: con la lógica del engrudo y el afiche.

Seguimos en campaña, las campañas nunca terminan en Argentina, las “cajas” cambian de mano… pero más allá de un furor fanático por estar en las Redes no creo que haya cambiado mucho, siempre lo más fácil es comprar el envase que analizar el contenido.

Esperemos candidatos que enamoren, que ganen con autoridad y no por que pierda el otro… es triste sentir que el que gana, gana diciendo cualquier cosa pero que se lo vota solo para que no gane su oponente.

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